Salidas diarias de buceo en nuestro barco 9:00 y 11:00 horas
El sur de la isla es un auténtico santuario submarino con condiciones excelentes casi todo el año: aguas cristalinas, gran visibilidad y la mayor concentración de vida de toda Fuerteventura. Desde fondos de arena hasta imponentes rocas con profundidad, sus paisajes albergan meros, chuchos, barracudas, mantelinas, rayas y, en invierno, al emblemático angelote. Zarpamos siempre en barco para garantizarte un buceo más cómodo, seguro y con acceso exclusivo a puntos vírgenes a los que solo se llega por mar. Un paraíso accesible tanto si buscas sencillez como aventura.
Una impresionante pared de arena compactada que desciende desde los 16 hasta los 40 metros, alternando plataformas, paredes y formaciones rocosas llenas de vida. Meros, abades, morenas, rayas, barracudas y angelotes son algunos de sus habitantes habituales. Un lugar donde cada profundidad ofrece un paisaje diferente y siempre hay algo nuevo por descubrir.
Una pared de arena compactada que se sumerge hasta los 40 metros de profundidad, un escenario privilegiado para quienes sienten una especial fascinación por las inmersiones profundas. Aquí el azul adquiere todo el protagonismo. Entre la pared y el fondo abierto pueden aparecer barracudas, medregales, jureles y abades, mientras que durante los meses de invierno el angelote puede convertirse en uno de los encuentros más especiales. Una inmersión emocionante, llena de vida y de esas sorpresas que hacen que cada descenso sea diferente.
Con apenas 14 metros de profundidad, El Cañón es una inmersión que sorprende por su intensidad y su particular topografía volcánica: grandes formaciones de roca, pasadizos y pequeñas cuevas que crean un paisaje que recuerda a un auténtico cañón submarino. Es un pequeño universo para los amantes de la fotografía macro y para quienes disfrutan observando la vida más diminuta. Entre las rocas crecen colonias de Palythoa, y en sus rincones aparecen nudibranquios y otras pequeñas criaturas que invitan a detenerse y mirar con atención. Catalufas, viejas, barracudas, rayas, sargos y la característica langosta canaria completan una inmersión llena de movimiento, texturas y descubrimientos.
Una inmersión de contrastes, donde el fondo de arena se encuentra con las formaciones rocosas y cada paisaje esconde una vida diferente. Especialmente durante el invierno, la arena puede sorprendernos con animales que permanecen semienterrados, como rayas, angelotes y tembladeras. Entre las rocas, la vida se vuelve más pequeña y escondida: catalufas, morenas, cangrejos, nudibranquios y gambas aparecen entre grietas y recovecos. Una inmersión variada y llena de rincones por explorar, donde nunca sabes qué vas a descubrir.
